El relato perdido de Pigafetta (parte II)

Enrique Santamaría, Historiador y novelista
19 MAR, 2020

El relato de Pigafetta se perdió, igual que muchos de los documentos del viaje, tal y como explicábamos en el artículo anterior. Solo disponemos de una copia cuyo origen es muy dudoso y cuyo contenido ha sido, de forma evidente, alterado.

La versión tradicional, que aún hoy se repite sin cesar, afirma que Pigafetta ignora a Elkano porque se enfrentó a Magallanes en la bahía de San Julián. Si eso fuera cierto, ¿por qué tampoco habla de ningún otro español, al menos en un papel positivo? Es especialmente significativo que no cite a Espinosa, el último capitán general de la armada y totalmente leal a Magallanes, hasta el punto de ser quien en realidad sofocó la rebelión. Como esta ausencia no es explicable, los defensores de la integridad del texto han preferido, y prefieren, ignorarla.

¿En el texto original se hablaba de los españoles? Pues, al parecer, sí. Dos de los principales cronistas de esta aventura, Pedro Martir de Anglería y Gonzalo Fernández de Oviedo, leyeron el original, según declaran, y ninguno alude al hecho de que no se mencione a Elkano ni a los españoles. Algo que, evidentemente, les hubiera llamado la atención de haberse producido. Es más, Oviedo dedica dos capítulos de su obra a analizar la crónica de Pigafetta, y cuando habla de Espinosa y Elkano afirma:

"El lector podrá colegir desto y de lo que está dicho en los capítulos precedentes, algunas cosas en las que discrepan estos capitanes, Espinosa y Juan Sebastián del Cano […] e yo hablé con el uno y con el otro, y de sus relaciones y privilegios, que ambos los vi, entendí lo que tengo dicho, y del tratado de Pigafetta lo que desuso le atribuyo". Oviedo, Historia General y Natural de las Indias, Libro XX, Parte II, Capítulo I, Tomo II. 

Es imposible encontrar en un texto que no los mencionase la forma de clarificar las diferencias entre los relatos de dos personas. Y continúa:

"A la verdad, en algunas de las cosas que este caballero (Pigafetta) da en su narración yo he estado neutral o perplejo, pero llegado al capítulo LXVI holgué al ver lo que dice del rey e isla e cibdad de Bruney, por que al mismo Juan Sebastián del Cano le oí yo decir cuasi lo mismo que este caballero."Oviedo, Historia General y Natural de las Indias, Parte II, Capítulo III, Tomo II.

Mafra y Elkano nos cuentan que la embajada en Brunei la dirigieron Espinosa y el propio Elkano, sin mencionar a Pigafetta, mientras que este, en la versión que nos ha llegado, se pone a sí mismo como protagonista y no habla de los otros dos. ¿Cómo es posible entonces que Oviedo afirme que Pigafetta y Elkano coinciden en su relato? Pues, evidentemente, porque la crónica que él leyó y el manuscrito ambrosiano no son el mismo texto. Por otro lado, la narración de Pigafetta sobre lo sucedido en Brunei es confusa e incoherente. Afirma haber desembarcado al frente de la embajada, pero luego sigue narrando lo que sucede con la misma desde los barcos, sin explicar cómo regresó a ellos, quién se quedó en tierra o por qué. Es uno de los episodios en que más claro resulta que el texto ha sido alterado, y de forma muy poco hábil. 

Igualmente significativo es que al hablar de un hecho tan trascendental como la rebelión en San Julián el texto actual de Pigafetta confunda los nombres de los protagonistas sin que nadie entre los que vieron la versión original repare en ello. Oviedo, que reproduce el episodio directamente del diario de Pigafetta, anota los nombres correctamente y no menciona que hubiera ningún error, pese a que es muy crítico con el italiano. Y el propio extracto en francés de Simone Colines habla de la sublevación (una de las pocas menciones en el mismo, como luego en el de Amorettí, a los españoles), pero con los nombres bien puestos

¿Qué explicación se da a todo esto? Ninguna, porque no la hay. Los innumerables hagiógrafos de Magallanes, que adoran el manuscrito ambrosiano porque es la base sobre la que sostienen la beatificación de su héroe (Magallanes, por cierto, merece, igual que Elkano, que alguien, después de 500 años, haga un análisis histórico serio de su figura), prefieren, simplemente, ignorarlo y mirar hacia otro lado.

Zweig sí reconoce, por simple honestidad, lo evidente: "…no es menos extraño que se haya perdido aquel diario extenso que había llevado Pigafetta […] Este diario original no puede haber sido, de ningún modo, idéntico a la versión posterior del viaje que nosotros conocemos y que, evidentemente, no es sino un extracto recopilado de aquél diario". Zweig cree, en su profundo desconocimiento de la “mentalidad” española, que esta desaparición de documentos se lleva a cabo para favorecer a Elkano (aunque yo soy incapaz de imaginar cómo espera que pueda ser más favorable a Magallanes), reproduciendo una contraposición artificial entre ambos personajes que es la principal causa de la desastrosa historiografía imperante sobre la primera vuelta al mundo. Olvida que, salvo lo encontrado en archivos privados, también desaparece lo escrito por Elkano, figura por la que no demuestra interés salvo como contrapunto al héroe. 

En cuanto a lo de continuar insistiendo en la ausencia exclusiva de Elkano sin reparar en la de los demás, solo demuestra el nivel al que ha llegado a caer la historiografía española en general, y sobre Elkano muy en particular.

En cuanto a la “recreación” ambrosiana en la que están basadas todas las publicaciones modernas, estas omisiones le vienen muy bien para mantener el mito del “capitano Pigafetta”. Pero no hay más que fijarse un poco para ver que se trata de un texto mutilado. Hasta la destitución de Carvalho la narración es precisa, y recoge todos los detalles del viaje, pero a partir de la toma de control por los españoles el texto se llena de lagunas. No menciona la destitución de Carvalho, ni lo que sucede con la embajada en Brunéi. Tampoco menciona, por ejemplo, qué pasó en Timor, cómo fueron esas deserciones de las que habla posteriormente y otros mil detalles y episodios más. Sin embargo, dedica gran cantidad de espacio a describir lo que sobre China le contó un comerciante musulmán en esa misma isla de Timor. Leyendo su libro es fácil comprender que Pigafetta era un escritor más que suficientemente hábil como para poder describir todos esos acontecimientos mencionando o dejando de mencionar a quien quisiese, por lo que la hipótesis de un “recortado” posterior es la que tiene más sentido.

Lo que carece de cualquier base y lógica es la idea de la animadversión de Pigafetta. Pensar que podía estar peleado con todos los españoles de la expedición, y lograr regresar vivo, es un disparate total. El cronista decidió voluntariamente embarcar con Elkano en su nave y acompañarlo en la peligrosa travesía que habría de llevarlos a dar la vuelta al mundo. No olvidemos que esos hombres viajaban hacinados sin la menor intimidad en auténticos cascarones minúsculos, en los que ser capaz de ocultar sentimientos, y mucho menos textos de cientos de páginas era, simplemente, algo imposible. El propio Elkano declara que mientras vivió Magallanes no escribió nada “Porque no osaba”. Albo, contramaestre de la Trinidad, no escribe ni una línea sobre lo sucedido en San Julián y no se extiende en sus comentarios hasta después de la muerte del portugués. Mafra da la impresión de haber resumido todo lo sucedido con anterioridad al cambio en la comandancia tras producirse esta. Y a San Martín Magallanes ordenó lanzarlo desde una verga atado por los tobillos porque: “le hallaron una figura fecha de la navegación que habían llevado, é por miedo la había echado á la mar”. También conviene recordar la extendida costumbre de la época de abandonar en islas y costas a los tripulantes que tenían problemas con sus capitanes, como les sucedió a varios participantes en esta expedición e incluso a algunos de los sobrevivientes en viajes posteriores. 

Y, por último, de ningún elemento del relato se desprende esa supuesta animadversión del italiano por Elkano o por sus compañeros españoles, justo lo contrario: “Hallándose la mayor parte de la tripulación inclinada más al honor que a la vida misma, determinamos hacer cuantos esfuerzos nos fuera posible para regresar a España, por más que tuviéramos aún que correr algunos peligros”.

Si algún día llegase a aparecer una de las verdaderas copias del texto original, o este, probablemente nos llevaríamos una sorpresa.