El origen del capitalismo

Gotzon Garmendia Aldasoro, Profesor de Economía financiera y Contabilidad. UPV/EHUEHU
13 ENE, 2021

Siglo XVI. Comienza a desarrollarse en toda Europa un sistema que había surgido en algunas ciudades del norte de Italia unos siglos atrás: el sistema económico capitalista. Una época muy interesante, ya que aquella estructura económica que se extendió hace cinco siglos aún perdura con muy pocos cambios. Haciendo una similitud, podríamos decir que el siglo XVI fue el Big Bang, el punto de nacimiento, de la estructura económica y social del actual sistema capitalista. 

A la hora de analizar la actividad económica existente en la época de nuestro famoso marinero, es imprescindible que ahondemos en la peculiar situación económica y social que se dio en Europa en el siglo XVI. Al menos, así lo define más de un autor, entre ellos el propio Karl Marx, al extenderse el capitalismo como nuevo sistema económico por toda la Europa de aquel siglo. Se trata de una época donde la innovadora estructura económica surgida en ciudades del norte de Italia en siglos anteriores se extiende por el mundo, construyendo a su paso compañías que trabajaban a nivel transnacional y transoceánico. El descubrimiento de América por parte de los europeos generó un comercio entre ambos continentes que se volvería muy consistente con el tiempo, creando así la primera globalización de la economía. No obstante, cabe decir que la explotación de los recursos hallados en el nuevo continente no se llevó a cabo al menos hasta 1535, cuando los europeos comenzaron a arribar a América de forma regular. Asimismo, en la dirección Europa-América, el comercio tampoco se dio antes de esa fecha; pues es entonces cuando comienza la colonización de las nuevas tierras y, por consiguiente, surge también entonces la demanda que ésta generaba. Al mismo tiempo, el abastecimiento de la flota de las Indias era un mercado realmente interesante, compartido por diversos mercaderes, entre ellos los vascos, como se explicará más tarde. Por otro lado, el viaje de Elcano permitió nuevas rutas hasta entonces impensables para la búsqueda de las preciadas especias en un periodo de tiempo muy corto. Todos estos acontecimientos debiéramos incluirlos dentro del deseo universal de comercio que se dio en este siglo, y la suma de todas estas condiciones impulsó el surgimiento del capitalismo.

Se trata de una época donde la innovadora estructura económica surgida en ciudades del norte de Italia en siglos anteriores se extiende por el mundo, construyendo a su paso compañías que trabajaban a nivel transnacional y transoceánico


Nova Totius Americae Descriptio, de Frederick de Wit, Ámsterdam, 1660.

El origen del capitalismo


El siglo XVI se considera la fecha de inicio de la Edad Moderna. Es posible que esto lleve a más de uno a la siguiente pregunta: ¿Se considera moderno lo que ocurrió hace 500 años? Deberíamos decir que sí, ya que aquel momento supuso un cambio en la mentalidad de la gente, que comenzó a mostrar una actitud muy similar a la actual y, por tanto, también en el sistema económico, creando una nueva era y una organización que ha perdurado por encima de los cambios ocurridos a lo largo de los siglos. Asimismo, sería lícito pensar que primero se transformó el sistema económico y que eso supuso un cambio de mentalidad.

Por tanto, en el siglo XVI se produjo el Big Bang de la economía actual, momento en que se creó un nuevo esquema económico que ha perdurado hasta la actualidad. Se trata de una época de gran interés, puesto que, de la misma manera que los físicos buscan una mejor comprensión mediante el estudio de lo ocurrido en las primeras fracciones de segundo de la historia del universo, el análisis económico de los sucesos de ese siglo nos puede ayudar a conocer más a fondo las características internas del sistema capitalista.

Los conceptos de "capitalismo" o "empresa multinacional", a pesar de definirse y alcanzar notoriedad en el siglo XIX, surgieron, en realidad, cinco o seis siglos atrás. Sabemos que, en el siglo XIII, en varias ciudades del norte de Italia, se utilizaban con un significado similar al actual y que en base a ello se desarrolló el principal sistema económico de Europa, teniendo en cuenta que Europa era entonces el eje de la economía mundial.

Florencia, Michel Wolgemut, Wilhelm Pleydenwurff,1493.

A juicio de Sombart, Florencia poseía, entre los siglos XIII y XV, numerosos rasgos de una ciudad capitalista, sobre todo en lo que se refiere al ensalzamiento de conceptos como el tiempo o el dinero. De esta forma, era común que el propietario de un terreno alquilara dicho terreno a un tercero para que éste cultivara la huerta y vendiera las verduras en el mercado. Lo que hoy en día nos resulta tan habitual, en aquel entonces sólo ocurría en algunas ciudades del norte de Italia; en los demás territorios de Europa los campesinos cultivaban la tierra para su autoconsumo, entregando una parte a su señor.

El sistema capitalista comenzó a extenderse en el ámbito del comercio, seguido de la creación de la banca, adentrándose posteriormente en la producción de productos y la adquisición de materias primas, siendo la agricultura el último paso de esta expansión. Asimismo, cabe mencionar que inicialmente fue un fenómeno de naturaleza urbana, es decir, que se dio en las ciudades, y que posteriormente se extendió fuera de ellas de manera progresiva. Esto se debe, en parte, a ciertas actividades que se ejercían mejor fuera de las ciudades, tales como las ferrerías, puesto que las ciudades carecían de agua y minerales suficientes para la obtención del hierro.

Florencia poseía, entre los siglos XIII y XV, numerosos rasgos de una ciudad capitalista, sobre todo en lo que se refiere al ensalzamiento de conceptos como el tiempo o el dinero

Entre las principales características de este sistema económico resaltaba su desvinculación de toda moral o religión, concediéndoles el protagonismo a los empresarios y los trabajadores. El Estado emitía leyes que protegían los intereses individuales de las empresas, por encima de los intereses colectivos de los ayuntamientos o gremios. Esto no quiere decir que el Estado organizara la economía, sino que simplemente garantizaba unas condiciones jurídicas mínimas a las operaciones mercantiles.

En este nuevo sistema, la unidad productiva básica era la empresa y su principal objetivo la obtención de beneficio, a diferencia del sistema feudal donde la unidad productiva básica era la familia, cuyo propósito no era el beneficio sino el autoconsumo. Quizá esta sea la razón por la que en los comienzos del sistema capitalista la mayoría de las empresas estuvieran formadas por familias.

Como podemos ver, el capitalismo supuso un cambio de mentalidad notable, de manera que los conceptos que prevalecerán en la mente de muchas personas a partir de este momento serán: hacer dinero, suerte, racionalidad, prudencia, seguridad, aprovechar el tiempo, el concepto de que el tiempo es oro o, como decía Jacob Fugger a quienes aconsejaba que abandonaran los negocios, "Intentar ganar dinero mientras se pueda".

En cuanto al ámbito social, desde mediados del siglo XV hasta finales del siglo XVI la población europea aumentó considerablemente, y si a esto le añadimos las malas cosechas que se dieron en aquella época, el efecto fue una considerable acentuación de la pobreza, así como el azote de la hambruna en el pueblo llano.



Ferrería de Mirandaola.
 
 

¿Qué ocurrió en el País Vasco de la época?


Entre los principales empresarios de la época se encontraran personas relacionadas con la siderurgia y la construcción naval

Como en la mayor parte de la Europa occidental, la nueva estructura capitalista se extendió en el País Vasco a principios del siglo XVI, con predominio del comercio en el litoral y de las actividades productivas en el interior. No obstante, en esta época prevalecen entre nosotros dos actividades económicas: la construcción naval y la siderurgia.
No hay que olvidar que la construcción naval, a pesar de ser una de las principales actividades del siglo XVI, ya se venía desarrollando en el País Vasco desde los siglos XI y XII, gozando de un merecido prestigio internacional. En el caso de la siderurgia, los modestos artesanos guipuzcoanos eran a su vez empresarios, y se ubicaban en pequeños pueblos, invirtiendo allí su dinero, mientras que en Bizkaia dependían de los créditos de grandes comerciantes bilbaínos.

No es, por tanto, producto del azar que entre los principales empresarios de la época se encontraran personas relacionadas con la siderurgia y la construcción naval, tales como los oñatiarras Tobalina y Larrinaga, al igual que Campiacelay y Lazarraga. Cabe mencionar al oñatiarra Idigoras que, entre otras actividades, ejerció de fabricante de fuelles, así como a Andrés de Alzola, que se dedicó a la industria forestal para la fabricación de carbón a partir de la madera, mineral que posteriormente se utilizaba en la siderurgia y la construcción naval. También podemos incluir en esta lista a los tíos de Martín López de Isasi: Antonio, Martin, Francisco y Cristóbal.
 
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